La política es un arma cargada de futuro

El peronismo fue definido en el cierre de la III Feria del Libro de Temática Peronista como un sentido de la vida y de la alegría en la lucha. Como algo que, más allá de la cantidad de textos que se despliegan sobre él, tiene un plus que excede las sistematizaciones y los academicismos.

Quizá sea la poesía más que la politología la que permita comprender la realidad. Así, o casi así, concluía su presentación Rodrigo Ruete en la mesa sobre Juventud y Peronismo con la que finalizó la III Feria del Libro de Temática Peronista que se desarrolló el fin de semana pasado en el Museo Evita de la Ciudad de Buenos Aires. Casi así, porque, en verdad, cerró sus palabras con la lectura de algunos fragmentos de “La poesía es un arma cargada de futuro”, el maravilloso poema de Gabriel Celaya.

La sala del auditorio del museo estaba repleta, con gente de pie en pasillos y escaleras, pero el silencio, que ya era completo, entonces se hizo total. Y todos los que estábamos allí tuvimos la suerte de experimentar esos momentos que no abundan, esos donde nos sentimos en comunión con los otros, cuando Rodrigo leyó y nos pidió a quienes lo seguíamos atentamente que cambiáramos, cada vez, “poesía” por “política”:

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. 

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Rodrigo Ruete es el Secretario General de la ANSES y se considera parte de la generación del Bicentenario. De una ANSES que parecía condenada a ser un ente residual y que, con la nacionalización de las AFJP, se convirtió en uno de los motores de la inclusión social en la Argentina, con la incorporación al sistema jubilatorio de nuestros adultos mayores que se encontraban excluidos del sistema previsional, la extensión del sistema de protección social a los niños no cubiertos por el régimen contributivo mediante medidas históricas como la Asignación Universal por Hijo para Protección Social, el Plan Familias, las Pensiones no contributivas y la Asignación por Embarazo para Protección Social.

¿Cómo podríamos haber logrado sin la juventud la implementación de la AUH en un mes? ¿Sin su energía? Se pregunta Rodrigo. Y, a la vez, una juventud que se reúne y consolida en torno a la imagen y ejemplo de Néstor Kirchner, que se asume tributaria de su compromiso y su entrega. Compromiso y entrega que son aire y canto para ser, como quiere el poema de Zelaya. Vaya si la poesía no logra darnos definiciones de lo que de otro modo se pierde en cuadros, cifras, explicaciones. Como dice el poeta en otra parte: las palabras (la política) como lo más necesario: gritos en el cielo que en la tierra son actos.

La década de la inclusión. Francisco Cafiero tomó luego la palabra y se refirió al peronismo como el refugio de los grandes ideales nacionales. Como el sentimiento y la alegría de estar luchando por la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo. Y nos ofreció su propia -artesanal la llamó- definición de militancia. Nada de diccionarios que nos lleven a milicias y militares. Militar es darse cuenta de que “la vida de uno no tiene sentido sin comprometerse con los que menos tienen, compromiso que se transforma en una verdad que es un camino y es una causa”.

¿Para qué el poder sino para la transformación social, para que haya menos pobres y más oportunidades para todos? Francisco interpeló. Y continuó enumerando algunos de los logros más significativos del kirchnerismo (porque el kirchnerismo es el peronismo, advirtió), como las tasas de desempleo y de mortalidad infantil más bajas desde el regreso de la democracia, la ley de medios, la reivindicación de los derechos humanos, la integración regional. Y todo esto dicho con el orgullo de que hoy la doctrina y las ideas peronistas se reflejen en la realidad.

Si los 80 fueron la década del regreso de la democracia, los 90 la década neoliberal y los 2000 la década del colapso del país, Francisco considera que la década del 2010 será recordada como la década de la inclusión. Y que los jóvenes que militan hoy por esta inclusión son los hijos de aquella recuperada democracia, los que expanden el peronismo en sus prácticas, en sus reuniones, en los medios, en las redes sociales, en los blogs. Son los pibes que sueñan y actúan.

Y no lo hacen solos, como dijo Francisco para terminar, entre aplausos, con esta clásica frase de la lucha colectiva: “el que sueña solo, sólo sueña; el que sueña con otros, hace la historia”.

Mi cobertura de la mesa sobre Juventud y Peronismo que tuvo lugar ayer en la III Feria del Libro de Temática Peronista 

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