Mirta Rosenberg

 

Pienso en tu mirada. Se encienden ráfagas de sol,

chispitas doradas y amarillas como el limón maduro.

Estoy de rodillas, mientras tanto, a los pies

del árbol del sonido, dulce, agrio,

contemplando las nubes fugitivas.

                                               * * *

Te recibo como a un huésped llegado del océano,

como a un pez atrapado por dedos de las algas,

como a algo que ha venido a despertarme. Nada de esto

tiene nombre sino sombra o ruido de revelación. De pie

sobre una ola de arena seca, bajo la luna, te veo y veo un mar

que ondula como el viento. Te amo. Erguida,

es mi privilegio no nombrarte.

De la serie “Lo seco y lo mojado” del libro Teoría sentimental

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